El bosque de la noche

They Live by Night (Nicholas Ray, 1948)

they-live-by-night-hogar

Avanzada ya la película, cuando empieza a reconocer sentimientos nuevos hacia Bowie, Keechie (Cathy O’Donnell) se suelta el pelo frente a un espejo, y de ahí pasamos a un plano de copas de árboles agitadas por el viento (1). La simplicidad de la asociación no le resta nada de fuerza; es como si la película nos pusiera de ese modo en la piel de esta chica, Keechie, más sola y vulnerable que una huérfana, y en la de ese chico, Bowie (Farley Granger), que parece incluso más joven y más frágil de lo que realmente es, como si se hubiera quedado detenido en los 16 años que tenía cuando entró en la cárcel, y esa inexperiencia lo retuviera en un mundo próximo a la niñez, a sus rituales de honor y de compañerismo, sus sensaciones primarias, recordando a aquel Benjy Compson de El ruido y la furia que repetía: “Caddy olía como los árboles”.

they-live-by-night-arboles

De la misma forma, las pautas convencionales que rigen el destino de los personajes no se perciben como “escritas” desde fuera; ambos son tan débiles e infelices que viven, como sus padres, una vida de melodrama, la única que está a su alcance en aquellos años de la gran depresión. Los actores no parecen actores, ni mucho menos estrellas de Hollywood; Cathy O’Donnell representa, físicamente, el eslabón perdido entre Janet Gaynor y las adolescentes de Bresson, y la dureza de los rasgos de Ellen Craig (Mattie), una versión moderna de Judas, evoca a las mujeres maduras retratadas por Walker Evans o Carson McCullers, a las que viven, mejor o peor adaptadas, en torno al mundo cerrado y masculino del rodeo en The Lusty Men (Maria Hart, Lorna Thayer); Mattie fue una vez como Keechie, y aún se reconoce con rencor en su ingenuidad.

La mezcla de realidad y lirismo constituye la aportación de Ray, el heredero moderno de Murnau y Borzage. Como ellos, construye la película a partir de la intensidad de las miradas y los gestos, añadiendo una descripción más precisa del contexto y una mayor sobriedad expresiva, que no va en detrimento del pathos. Podemos imaginar la lectura final de la carta de despedida de Bowie rodada por Borzage, en los años 20 o 30, con imágenes de nubes, como una promesa de reencuentro más allá de la muerte; pero en el año 48 este tipo de sueños habrían parecido ya muy antiguos. Ray reduce las imágenes a lo esencial, jugando con tres elementos (el rostro de Cathy O’Donnell, la luz y la sombra), y ofrece una lectura mental, que enlaza con un pasaje anterior: cuando Keechie sale a la puerta de la cabaña a despedir a Bowie, con el que acaba de discutir a costa de su decisión de ir a reunirse con sus antiguos compañeros de la cárcel el día de Navidad, y podemos leer el adiós, no pronunciado, en sus labios.

they-live-by-night-adios

Las palabras que no acertamos a decir son las más importantes; menos mal que el cuerpo también tiene su lenguaje, que llena las lagunas del habla. Basta con acompañar a la pareja cuando avanza hacia su boda de 20 dólares desde las luces del anuncio de neón, basta con ver cómo caminan, y sobran todas las palabras y explicaciones, sobran incluso las transparencias subjetivas de Amanecer, cuando los personajes atravesaban el tráfico de la gran ciudad como si estuvieran entre árboles.

they-live-by-night-boda

El mundo interior y el exterior, los pensamientos no dichos y los objetos cotidianos, se mezclan una y otra vez insensiblemente: no vemos a Bowie en la cárcel, pero sabemos en lo que pensaba allí todo el tiempo cuando después de su fuga, herido en un pie, aguarda todo un día bajo el anuncio gigante de una chica en bañador, y su rostro escondido en el entramado de la base del cartel aparece enmarcado como entre rejas; y más tarde, herido en la espalda después de un accidente de tráfico que sigue a la liberación de adrenalina de un atraco, recibe un masaje de Keechie, y su rostro vuelve a aparecer entre los barrotes metálicos del cabecero de la cama.

they-live-by-night-carceles

Bowie no se conoce a sí mismo; solo aspira a ser una “persona normal” pero, después de una infancia fallida y una adolescencia pasada en la cárcel, no tiene ni idea de lo que eso significa. Casi al final, regresa solo al sórdido lugar en que se casó, justo antes de que otra pareja repita sus pasos, y el oficiante (Ian Wolfe), en uno de los pocos pasajes explicativos, basados en la retórica verbal, de la película, le dice que él y su familia, personas normales, son también a su modo ladrones, pero que no puede ayudarle a escapar. El personaje, aturdido, olvida el dinero que le ofrecía a cambio de la huida imposible a México, y es como si inconscientemente le dejara un regalo. Vemos desde lo alto cómo Bowie abandona el lugar, desde el mismo punto de vista que cuando lo vimos entrar tiempo atrás con Keechie, envuelto en sombras, como si ahora volviese a cruzar, en sentido inverso, otro umbral decisivo de su destino.

Ray observa a sus personajes, víctimas de algo que les sobrepasa, con la piedad del que acaricia a un perro abandonado. Bowie y Keechie son como los niños de los cuentos que pierden a su padre (él) y a su madre (ella) y acaban dependiendo de padrastros perversos, de un padre mezquino: el gesto con que ella le tiende el dinero que acaba de recibir de Chickamaw para cubrir los gastos de esconder a Bowie resume sin palabras toda su infancia, las circunstancias en que ha crecido. Ambos comprenden pronto que en su casa no hay ninguna esperanza y unidos, como los hermanos de los cuentos, deben adentrarse en el bosque. La recurrencia a lo familiar, la búsqueda equivocada de refugio, causará su perdición: Chickamaw (Howard da Silva), ese ogro o cíclope lumpen, los encontrará en las cabañas de Lambert Inn, y el motel de Mattie se convertirá para ellos en la casa de la bruja. Ray lo sabe desde el principio, como Thomas Wolfe: We can’t go home again.

they-live-by-night-dinero


Fuentes de las imágenes: dvdbeaver.com / moviescreenshots.blogspot.com/ thelastdrivein.com / filmnoirboard.blogspot.com /

(1) Según Bernard Eisenschitz, Nicholas Ray reconoció que la idea fue del montador, Sherman Todd.

Anuncios

4 pensamientos en “El bosque de la noche

  1. Roberto Amaba

    Estupendo texto. Ay, esos hallazgos de montaje (y de montador), todo lo que esconden. Películas y vidas enteras, ucronías, agujeros de gusano, universos paralelos. Este sería aun mejor si fuera por corte directo en lugar de por encadenado, muy suave y rápido (y en descenso, como el propio pelo), pero encadenado al fin y al cabo.

    Un saludo.

    Responder
    1. elpastordelapolvorosa Autor de la entrada

      Muchas gracias por el comentario, y por la apreciación técnica; estoy de acuerdo en que habría sido preferible un corte directo al encadenado rápido de Sherman Todd (en términos literarios, las dos soluciones podrían compararse con una metáfora y un símil, respectivamente).

      Responder
  2. jadsmpa79

    Me sumo al elogio y respecto a la película, una de las mejores de su director, solo puedo reiterar mi admiración, agrandada con el paso de los años. Qué grande de corazón Ray, qué valiente, qué sincero… Sé que al referirme a él empleo palabras demasiado emotivas, pero le echo de menos, como a la juventud (la propia y la que él representa en sus películas).

    Responder
    1. elpastordelapolvorosa Autor de la entrada

      Gracias, José Andrés. Verdaderamente, y quizá más aún que las de otros grandes directores, las películas de Ray parecen dirigirse personalmente a cada uno de nosotros; entroncan con la tradición romántica, en la que la pasión limita con la locura, viendo que el mundo del orden y la razón instrumental es, antes que nada, feo; y parecen ilustrar la sentencia griega de que “los amados por los dioses mueren jóvenes”.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s