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Sobre críticos y críticas

¿Por qué escribir sobre cine?

Parece un empeño ligeramente masoquista, dado que el crítico de cine forma parte de esos colectivos (junto a otros que podéis fácilmente añadir) que tiene una elevada capacidad de despertar odios genéricos, desprecios desproporcionados a la aparente levedad de su función.

Algunos pueden estar justificados. Leyendo las crónicas de los festivales, las reseñas de los últimos estrenos, resulta evidente que muchos santones de la crítica ya no aman el cine. No digo que no lo amaran en algún momento pero, desde que se convirtieron en creadores de opinión profesionales parece que ya lo han visto todo, lo saben todo… y en esas condiciones no hay lugar para el amor. Sin margen para la duda o la sorpresa, como maridos cansados, su misión en la industria (pues también esto es el cine) es similar a un control de calidad en el que lo único que cuenta es la aceptación o el rechazo, y a lo sumo la virilidad1 o la contundencia con que una u otro se expresen.

Pero quizá parte del encendido rechazo que despiertan los críticos tiene su origen en el mismo problema. No todo amateur es un amante. La cinefilia, con o sin connotaciones enfermizas, es un invento francés, como el propio cine. Sabemos que el amor designa muchas cosas diferentes, pero la diversidad es aún mayor en la lengua francesa, en la que amar es sinónimo de gustar, y puede aplicarse a tu novia o a tu trabajo, al foie gras o a Victor Hugo, a una coreografía de Béjart o a la petanca.

La consagración de la primavera (1)

Béjart: La consagración de la primavera (1)

Buscando en internet alguna imagen de coreografías de Maurice Béjart, encuentro esta frase que le atribuye la wikipedia: “Si puedes bromear sobre algo muy importante, es que has alcanzado la libertad“.

La seriedad de este blog es un síntoma de que aún estamos lejos del final del camino. Pero tampoco olvidemos que hay bromas y bromas (algunas ocultan una seriedad casi sacerdotal): alcanzar la libertad no es fácil. El espíritu de la ligereza es incompatible con la adoración de la Verdad, como ya advirtió Nietzsche.

La Verdad es un concepto creado por el poder, que es el principal enemigo de la ligereza y de la libertad, pero que (como Mefistófeles) tiende a disfrazarse y resulta eternamente atrayente, para cada uno de una forma distinta: así, los juicios contundentes de los profesionales creadores de opinión tiendan a ser reproducidos de modo inconsciente por quienes no tienen ninguna función en la industria (pues la opinión particular de cada uno, tomada individualmente, no es más que un dato estadístico).

Tendemos a pensar que nuestros gustos nos definen, y los defendemos con la agresividad de un animal que defiende su territorio: pero nuestros gustos están condicionados por muchas cosas que no forman parte de nosotros, y que quizá podríamos abandonar, como una vieja piel, en el momento en que dejen de ser útiles.

Mi objetivo es no dar lecciones desde arriba; saber evitar el papel de juez que separa a los buenos de los malos como una caricatura del dios románico en el día del juicio final:

Conques: Pantocrator (2)

Conques: Pantocrator (2)

El verdadero crítico debería ser como un explorador que descubre algo (ya sea películas que nadie ha visto, o lo que nadie ha visto en las películas de siempre). Tampoco es ésta, tan ambiciosa, mi pretensión, pues soy consciente de mis limitaciones. El modelo que querría seguir es más bien el de un paseante por la nieve como Robert Walser:

Pelayo Ortega: Robert Walser

Pelayo Ortega: Robert Walser (3)

Al margen del poder, el principio de identidad sólo nos conduce a una tautología matemática. Lo que nos hace únicos no son nuestros gustos, sino nuestra memoria.

Aquí hay algo de mi memoria anotada. ¿Para qué? En nuestro mundo escrito la mayoría de los recuerdos posibles esté ya en internet; pero no en el mismo orden, ni expresados de la misma forma. En el peor de los casos, resultará una versión verbal del síndrome de Diógenes.

Estos comentarios tendrán más de síntesis que de análisis: como hechos con un objetivo gran angular (a veces enfocado en macro). No querría hablar de lo que nos reafirma y solidifica, sino de lo que nos hace perder peso, de las fuerzas centrífugas que nos empujan fuera de la espiral centrípeta del “yo”.

En este punto es necesario un cambio de enfoque: como el de Serge Daney cuando escribía sobre la idea (que él tomó de Jean-Louis Schefer) de las películas que nos han visto crecer, que miraron nuestra adolescencia. Lo que caracteriza a la experiencia estética es que vemos y, al mismo tiempo, parece que somos vistos 2.

Torso de Mileto (4)

Torso de Mileto (4)

Es la misma idea que sintió Rilke ante un torso griego arcaico en el Louvre:

Si no esta piedra trunca y deformada
bajo la clara curva de los hombros
no luciera así igual que piel de fiera,

ni irisara de todos sus contornos
como una estrella: no hay ahí un punto
que no te vea. Has de cambiar tu vida.

PD: ¿Por qué el cine? Aparte de los motivos sentimentales, porque el cine nació como espectáculo social, y aún parece natural la tendencia de comentar algo sobre la película que uno acaba de ver (aunque haya sido en la soledad de una pequeña pantalla de cristal líquido).

Y también porque, como dice Paulino Viota, el cine es un arte de aluvión, que arrastra muchas otras cosas, y es divertido buscar entre la arena a ver qué extraños objetos encontramos.

Notas

1 Como ocurre en los puestos que suponen, de una u otra forma, el ejercicio del poder, los críticos tienden a ser mayoritariamente hombres.

2 En italiano, esto lo expresa la lengua corriente: mi riguarda (literalmente, me devuelve la mirada) significa me concierne. El mismo Serge Daney retomó la idea en otro contexto satírico: “20/12/1989. VER Y SER VISTO. Podríamos aventurar esto: el éxito de las grandes exposiciones de pintura (millones de entradas, multitudes) se explica poco por el amor por el arte, y más bien por el deseo de ser vistos o de estar presentes, y aún más por el de ser vistos por los cuadros. Estos serían como divinidades modernas, fuera del mercado, sin precio, ante las cuales se desfila distraídamente” (Cfr.: Serge Daney, Il cinema e oltre. Ed. Il Castoro S.r.l., Milano 1997)

Fuentes de las imágenes:

  1. operachic.typepad.com
  2. arteinternacional.blogspot.com
  3. http://www.galeriamarlborough.com
  4. zackrogow.blogspot.com