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La estación violenta: Mazùt

mazut
El pasado 23 de enero, dos semanas después de haber visto la última película de Godard Adiós al lenguaje [1], aprovechamos un viaje a Valladolid para ver en el LAVA (Laboratorio de las Artes) la última producción de la compañía de circo francesa Baro d’Evel, titulada Mazùt (2012): como tal vez se represente en otras ciudades españolas, la recomendamos a todo el mundo y en especial a los que piensan que el circo ha muerto.

Baro d’Evel es la prueba de lo contrario: el cine puede haber abandonado el arte de la pantomima, pero el circo vive, pues es capaz de transformarse y de reproducirse tras acoplarse con el teatro, la música, la danza…

Lo que nos llamó la atención es el paralelismo entre Mazùt y Adiós al lenguaje: como la película de Godard, Mazùt es una historia de una pareja y un perro. El mazut es un combustible de baja calidad que se utilizaba en los países del este para la calefacción; aquí parece una metáfora del amor, que quizá no basta para acabar con el frío existencial.

Al principio, un hombre (Blaï Mateu Trias) se pone una máscara de caballo y ensaya unos pasos de danza. Luego cambia la máscara por unas gafas y se sienta a trabajar a una mesa. Aparece una mujer (Camille Decourtye), su compañera de trabajo. Ambos se toman muy en serio ese trabajo, que visto desde fuera parece completamente absurdo y sin sentido… ¿Nos suena esto? Imaginemos que tuviéramos que representar nuestro trabajo en un escenario como este.

El clímax de la primera parte de la obra empieza en cuanto la mujer toma la iniciativa: extiende un gran pergamino de papel en el suelo mientras da órdenes a su compañero para que retire todos los demás objetos del escenario. Esto parece terminar con las dificultades de expresión de ambos, y marca el inicio de su relación amorosa. La mujer entona el Lamento de la ninfa de Monteverdi: no es el abandono lo que la atormenta, sino el amor. “Qué difícil es ser un caballo”, dirá más tarde el hombre. Ambos se introducen bajo el pergamino y, coronándolo con la máscara ciega del caballo del inicio, crean, casi de la nada, un caballo de Troya que va creciendo en altura -hasta que, imprevisiblemente, acaba por llenar todo el escenario.

Como Godard, Baro d’Evel ha redactado un texto de presentación de su obra, en el que hace referencia a la necesidad de buscar el animal interior que hay en nosotros.“Porque el mundo va demasiado deprisa. Hay demasiadas palabras.”

Al igual que en la película de Godard, junto a la pareja de Mazùt hay un perro que no interactúa con ellos y se mantiene extrañamente aparte. El animal real subraya la disociación entre ser y hacer: a diferencia de los humanos, el perro no necesita hacer nada porque es lo que es sin conflicto, y puede amar sin que ello suponga una renuncia a su ser.

El texto de presentación de Baro d’Evel termina con una cita de Tapiès: “Si hoy nos sentimos emocionados por ciertos dibujos prehistóricos, por el misterio que se desprende del arte naïf o el arte de los locos, por los graffitis de las calles, es porque estas formas hacen resurgir en nosotros vínculos esenciales con fuerzas benéficas o maléficas, con la armonía del orden cósmico, con los ciclos naturales…”

Más información en: http://www.barodevel.com/

Y un trailer de la obra:

http://www.barodevel.com/#/?v=tl&bl=/fre/events&br=/fre/journal/index/114&tr=/fre/plays/index/3&tl=/fre/images/vimeo/id:78623744

[1] Aprovecho para recomendar a los interesados en la película el enlace añadido en nota a pie de página del texto que publiqué sobre ella el mes pasado: https://navegandohaciamoonfleet.wordpress.com/2015/01/13/la-estacion-violenta/