Luz maestra

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… las primeras afecciones
y borrosos recuerdos,
que, sean lo que fueren,
son aún manantial de luz de nuestro día
son aún luz maestra de todo nuestro ver
y levantan y amparan, haciendo que parezcan
los bulliciosos años momentos en el ser
del eterno silencio, verdades que despiertan
para no morir más;
que ni la indiferencia, ni los empeños locos,
ni el hombre, ni el muchacho,
ni aquello que es hostil a la alegría,
podría enteramente borrar ni destruir.

lloyds-of-london-2

Imágenes de Lloyd’s of London (Henry King, 1936).

Texto de William Wordsworth: Atisbos de inmortalidad en los recuerdos de la primera infancia. Cito la traducción de Marià Manent y Juan G. de Luaces, que se puede leer completa aquí.

Y aquí la versión original del pasaje citado:

… those first affections,
Those shadowy recollections,
Which, be they what they may,
Are yet the fountain-light of all our day,
Are yet a master-light of all our seeing;
Uphold us, cherish, and have power to make
Our noisy years seem moments in the being
Of the eternal Silence: truths that wake,
To perish never:
Which neither listlessness, nor mad endeavour,
Nor Man nor Boy,
Nor all that is at enmity with joy,
Can utterly abolish or destroy!

2 comentarios en “Luz maestra

  1. jadsmpa79

    Yo cambiaría «nuestro ver» por «nuestro ser», pero no voy a enmendar al gran Wordsworth, de cuyos sonetos guardo un magnífico recuerdo. La película de King podría haber sido la crónica de un medraje, pero en sus manos se convierte en una novela de experiencia.

    Responder
    1. elpastordelapolvorosa Autor

      Aunque la retórica de Wordsworth puede resultar anticuada, no así su pensamiento poético, su evocación de esos «spots of time» en que el ver llega a tocar el ser.
      Empezar el relato de una vida con algún momento privilegiado de la infancia de los protagonistas era habitual en las películas de los años 30 (Peter Ibbetson, Beau Geste, The Scarlet Empress, Le roman d’un tricheur, y tantas otras); pero la superposición final de imágenes en Lloyd’s of London es menos tópica, y revela de forma insuperable esa transparencia del tiempo a la que apunta el poeta.

      Responder

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