Un principio de la más excelsa crítica

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Una obra de arte lograda contiene lo bello con tanta pureza que resulta la evidencia misma para cualquiera que esté en su sano juicio; en la medianía, por el contrario, está lo bello meclado con tantos elementos casuales o incluso contradictorios que para purificarlo de ellos hace falta un discernimiento mucho más penetrante, una sensibilidad más fina y una imaginación más vivaz y experimentada; en una palabra, más genio. A ello se debe el hecho de que sobre las obras de mayor enjundia hay siempre unanimidad de pareceres (no considero aquí las divisiones que puede introducir la pasión); solo acerca de aquellas menos excelentes se da riña y discordia. Cuán conmovedora es la invención, en más de un poema; solo que tan desfigurada por el lenguaje, las imágenes y los giros lingüísticos que suele ser menester un sensorio infalible para descubrirla. Hasta tal punto es esto cierto que el pensamiento inspirador de nuestras obras de arte más perfectas (por ejemplo una gran parte de las de Shakespeare) surgió de la lectura de ruines folletos y libracos hoy completamente echados en el olvido. Por tanto, quien alaba a Schiller y Goethe no me prueba con ello, como cree, su extraordinaria y refinada sensibilidad para la belleza; pero a quien aquí y allá le complacen Gellert y Cronegk, ese –aunque solamente acierte en una de sus afirmaciones– me hace intuir que posee inteligencia y sensibilidad –y por cierto que ambas en rara medida.

Heinrich Von Kleist: Sobre el teatro de marionetas y otros ensayos de arte y filosofía. Traducción de Jorge Riechmann. Ediciones Hiperion. Madrid, 1988.

La fotografía de André Kertesz procede de theguardian.com

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2 pensamientos en “Un principio de la más excelsa crítica

  1. jadsmpa79

    Trasladando a plaza pública lo que comentábamos en privado hace unos días: en efecto, el autor de la reflexión es (no podía ser otro) que Kleist. Desde luego no Musil, al que en una web cultural se le atribuye el pensamiento, me temo que por culpa de algún error de edición (corta y pega) o falta de explicación intermedia. Por si hubiera habido alguna “cita de la cita” he recorrido sus “Páginas póstumas escritas en vida” y ni rastro de Gellert y Cronegk.

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