Parecidos poco razonables

La asesina (Hou Hsiao-Hsien, 2015) / La legión invencible- She wore a yellow ribbon (John Ford, 1949)

La Filmoteca de Cantabria nos ha propuesto la comparación implícita (pero creo que no odiosa) de estas dos películas, que he podido ver en días sucesivos: las dos están ambientadas en el pasado, en épocas históricamente importantes para sus respectivos países, y pertenecen a géneros muy ritualizados y llenos de convenciones, en los que se insertan como obras singulares por su relativa ausencia de acción, unida a la belleza pictórica de sus imágenes y la viveza de sus colores.

Captura de pantalla 2016-02-23 a las 18.18.49

Si eso las une, el resto las separa: tradición cultural (oriente frente a occidente) e histórica (modernidad frente a clasicismo), distancia (frialdad frente a empatía sentimental) y hasta el sexo de los protagonistas (mujeres frente a hombres). Y también una cuestión de fondo: ¿para qué todas esas bellas imágenes?

Lo que primero llamará la atención a cualquier espectador es la cuestión de la distancia: para John Ford el ejército es como una versión corregida y aumentada de la familia y, pese a las rivalidades más o menos soterradas y los errores de unos y otros, se trata de una familia feliz, en la que todos se respetan y comparten esencialmente los mismos ideales. Pues bien, Ford trata a cada espectador como si fuera un nuevo miembro de esa familia, y lo introduce en los rituales del grupo con humor, sentido de la camaradería, y unos toques de sentimentalismo irlandés.

En este marco se plantea el conflicto del protagonista, Nathan Brittles (John Wayne), que perdió a su propia familia (intuimos que por no anteponer su seguridad a su servicio al ejército, como vemos que hace su superior Mac Allshard, interpretado por George O’Brien), y cuya próxima jubilación se nos presenta como una forma de exilio, una viudez reiterada: la imagen que muestra su abandono del fuerte desde el interior del umbral es como una premonición de la célebre de Ethan Edwards en el final de The searchers; los mismos tonos encendidos de los crepúsculos del altiplano de Arizona acompañan su visita a la tumba de su mujer y sus hijos, y su cabalgada de jubilado hacia el Oeste.

La actitud de Hou Hsiao-Hsien no puede ser más opuesta: aunque el extraño prólogo en blanco y negro muestre un instante de felicidad familiar, el resto del relato evidencia que la guerra anida en el interior del clan. La mirada de Hou mantiene siempre la reserva: somos intrusos en un mundo remoto que no podemos comprender; los personajes no actúan para nosotros, y las poderosas fuerzas interiores que los mueven escapan a la vista: como en el último plano del prólogo, que muestra las ramas en reposo de un árbol tendidas serenamente sobre una lámina de agua, mientras escuchamos cómo el viento agita con violencia otras ramas que permanecen fuera de campo.

Captura de pantalla 2016-02-23 a las 18.11.57

La imagen siguiente muestra un crepúsculo no menos espectacular pero algo más apagado que los de She wore a yellow ribbon: es la primera en color de la película, y sobre ella se inserta el título; evoca el rojo de la sangre, pero también la decadencia de una estirpe condenada, como el gorrión azul de la canción de la princesa, en la jaula de su propio narcisismo.

Toda la lógica de la película de Ford apunta a la conclusión de que la obediencia al poder conduce al mejor de los mundos posibles, y en concreto a evitar la guerra con los indios; incluso cuando el capitán Brittles desobedece al mayor Mac Allshard lo hace en aras de una obediencia superior, que al final se ve confirmada por su ascenso simbólico, suscrito por los padres de la patria. El sistema, presidido por Dios, tiende siempre a la justicia, aunque a veces resulte un poco lento en la transmisión de Sus órdenes.

she wore a yellow ribbon 10

Los caminos del Tao en la película de Hou son más inextricables, pero en todo caso van en dirección contraria: su trama compleja (incomprensible a nivel de detalle), en la que los vínculos entre los personajes resultan tan herméticos como sus propias motivaciones, solo se aclara en el desenlace, que muestra cómo la desobediencia es la única forma de evitar la guerra (o al menos de no colaborar personalmente en su estallido).

Captura de pantalla 2016-02-23 a las 18.14.02

Es lo que hace la protagonista Nie Yinniang (la bella Shu Qi) con las órdenes, basadas en la razón de Estado, de su salvadora y maestra, la princesa-monja (Fang-Yi Sheu). La reacción instintiva de Yinniang en el prólogo (cuando es incapaz de ejecutar al gobernante al que encuentra con su hijo pequeño) se hace deliberada y consciente en el transcurso de su última misión, que da cuerpo a la película: quizá su desobediencia no surge como un eco del amor que sintió en el pasado por su primo, sino de la compasión hacia unas familias que, en otras circunstancias, podían haber sido la suya propia. En realidad, la escena que refleja a aquella del prólogo (como dos discos de jade con la misma entalladura) no está protagonizada por ella, sino por su primo, el señor feudal de Weibo: es el momento en que este, tras descubrir la conspiración de su mujer, se precipita en sus habitaciones espada en mano, y su hijo lo detiene interponiéndose entre ambos con los brazos extendidos.

El capitán Brittles de She wore a yellow ribbon se resiste a dejar el uniforme: no se lo quita ni para dormir, y llega a regalar su traje civil más elegante al sargento Quincannnon (Victor McLaglen), que se jubilará unos pocos días después que él. Cuando Yinniang retorna a la corte de Weibo, a casa de sus padres, cambia su hábito negro por un vestido con refinados dibujos y un baño caliente: algo empieza a cambiar en ella.

Las dos películas parten de argumentos casi de melodrama para llegar a lugares muy diferentes: Ford trata la historia individual, llena de detalles que parecen anotados por un testigo ocular, como el reflejo elegíaco de una Historia más amplia (la de todos los militares anónimos que dedicaron su vida a la defensa de su país, desde los tiempos lejanos en que transcurre la acción hasta la Segunda Guerra Mundial). Por otro lado, la mirada elíptica de Hou, como un Antonioni oriental, disuelve los sentimientos en un mosaico de cantos de pájaros, velas encendidas, columnas y troncos blancos de abedul: imágenes gélidas, a pesar de estar envueltas a menudo en colores cálidos, que unen el control más riguroso de la composición con un impulso de aleatoriedad (el movimiento imposible de controlar de los pájaros, las nubes, las sedas movidas por el aire). Algo parecido encontramos también en la película de John Ford, convertido en cazador de tormentas pese a las protestas de su operador; de esa luz entre índigo y violeta que transforma a la caballería en un cortejo de fantasmas.

Durante casi toda la película, Yinniang es un fantasma enlutado con rostro de esfinge, que salta como si no tuviera peso y es capaz de matar como si estuviera bailando. Su desobediencia le permite sonreír, volver a ser humana: algo que celebran al final, con exótica naturalidad, unas gaitas de Bretaña que irrumpen en la banda sonora. Es como si en un mundo opresivo (en el que lo inexorable del poder se evoca a través de encuadres estrictos como celdas, de tambores rituales que puntúan la llegada del crepúsculo), se abriera una ventana, y entrara el aire.

cinema_yellowribbon_1_640x480

Fuentes de las imágenes: amanecemetropolis.com / youtube.com / ganarseunacre.blogspot.com / laescueladelosdomingos.com / jssyellowribbon.com / silverscreenoasis.com

Anuncios

2 pensamientos en “Parecidos poco razonables

    1. elpastordelapolvorosa Autor de la entrada

      Gracias por el comentario. Creo que yo tampoco habría llegado a relacionarlas de no ser por su programación simultánea en la filmoteca.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s